jueves, 21 de septiembre de 2017

¿Dónde están los niños?

Este título puede parecer impactante a primera vista, pero ¿acaso no lo es más que los arqueólogos hayan ignorado esta pregunta? Es decir, creemos poder decir –sin que por ello nadie se sienta ofendido- que durante generaciones hemos obviado a un sector de población no sólo numeroso, sino a un grupo en el que radica la supervivencia del grupo y de su cultura misma, ya que es en el mantenimiento y educación de la infancia en dónde debemos buscar la continuidad o el cambio social.

La respuesta a nuestra pregunta inicial hemos creído encontrarla –una vez más- en dos hechos: Primero, un sesgo propio de la construcción histórica. O dicho de otra forma, la historia ha sido escrita por y para hombres, estudiando tan sólo la esfera pública considerada como superior y resueltamente irreconciliable con la privada o doméstica, haciendo excepciones en lo que atañe a biografías y los relatos de cortes. Segundo, la trasposición de valores, e incluso sentimientos, actuales-occidentales a las sociedades del pasado.
En este sentido, no podemos ver a la infancia como seres pasivos. La infancia es un periodo de tiempo -que llega hasta la pubertad- en la cual el niño o la niña aprenden cómo relacionarse con el mundo que les rodea. Por lo tanto,  desempeñan un rol –cualquiera que éste sea- en la vida familiar, fundamentalmente primero como seres dependientes y después como actores –principales o secundarios- de las diversas actividades de producción y mantenimiento de la estructura familiar, actividades que aprenden en principio mediante la emulación por el juego y que luego pasan progresivamente a desempeñar de forma activa, para irse integrando en el mundo de los adultos, en general a edades mucho más tempranas a lo que hoy en día estamos acostumbrados.
Éste es un proceso completamente diferente según las sociedades, pero lo que sí parece común es que los niños, una vez pasado un período de reconocimiento y/o aceptación –diferente según las sociedades- van logrando un acercamiento al mundo de los adultos por diversos motivos: como méritos propios –de la índole que sean, como por ejemplo el afecto que despiertan en su núcleo o incluso el haber vivido el tiempo suficiente- , religiosos –los infantes alcanzan una conciliación con los adultos tras la realización de los llamados ritos de paso, ejemplos de estos son el bautismo mediante el que se exorciza el diablo interior u otras ceremonias religiosas como el bar mitzva judío por el cual los niños pasan a ser hombres-, económicos –necesidad de integrarlos en las redes de trabajo para la supervivencia de la familia,  bien sea dentro de la misma o bien fuera como servidores de otras o incluso integrarlos en la vida monacal-, se trata este de un condicionante que se mantiene en la actualidad, y también familiares –en las que la posición social de la familia se reflejaría en el infante-. En definitiva, la posición adquirida por el niño o la niña tanto dentro de la familia como de su comunidad quedará plasmada a la hora del enterramiento.
Asimismo, a pesar de las citadas generalizaciones, no hay que pasar por alto que la situación de la infancia no es universal, sino que depende de factores culturales, sociales, familiares y, por último, individuales.
A la invisibilización de la infancia se la comenzó a poner fin en la década de los cincuenta, primero desde la psicología con Sigmund Freud y la importancia dada a las experiencias vividas durante la infancia, y desde la antropología cultural después. Sembrando prácticamente en paralelo al concepto del género la noción de infancia como construcción cultural, con base biológica, con roles, actividades y conductas propias.
En cuanto a la arqueología, hasta los años 80 apenas se recogen escasas referencias, teóricas o metodológicas, en relación a la infancia. El estudio empezó centrándose fundamentalmente en época históricas en relación a la producción de material arqueológico como los objetos de pequeño tamaño o los juguetes en contextos históricos con un importante apoyo de los estudios experimentales y etno arqueológicos. De esta forma, los arqueólogos empezamos a reconsiderar el tópico de la infancia como imperceptible para el registro arqueológico.
Llegados a este punto ya sabemos la importancia de visualizar la infancia a través de la Arqueología, pero ¿cómo era ser niño en el pasado? ¿Cómo se relacionaba con ellos su entorno y viceversa?  ¿Qué actividades desempeñaban? ¿Hasta qué edad se consideraba una persona perteneciente a este grupo de edad? y finalmente ¿Cómo se plasmaba todo esto a la hora de la muerte?

martes, 19 de septiembre de 2017

La resistencia a los antibióticos .


La resistencia a los antibióticos es algo que cada vez afecta a más personas, tanto así que desde 2015 la OMS dedica una semana a la concientización del uso de los antibióticos.
Hace unos meses, medios de todo el mundo reportaron el caso de un paciente estadounidense infectado por una bacteria resistente a uno de los antibióticos más poderosos que existen. ¿La causa? Una mutación genética de la bacteria.

El caso sirvió para poner en la agenda el tema y la posibilidad de vivir en un mundo post antibióticos, y aunque los avances científicos van lentos hacia posibilidades que permitan curar infecciones desde la genética por ejemplo, el camino es largo y el panorama sin antibióticos bien podría ser apocalíptico.
Y es que la resistencia a los antibióticos es algo que cada vez afecta a más personas, tanto así que desde 2015 la OMS dedica una semana a la concientización del uso de los antibióticos, pues se ha demostrado que la mala utilización y administración de estos medicamentos es una de las causas de que las bacterias se vuelvan resistentes.
¿Qué enfoques se le puede dar al tema para una historia periodística? A continuación algunas ideas y fuentes que se pueden consultar.
Guía práctica para usar bien los antibióticos: La OMS tiene toda la información sobre el uso correcto de los medicamentos y una lista de buenas prácticas: desde no interrumpir un tratamiento, hasta no automedicarse. 
El Programa de Vigilancia antimicrobiana: ¿Sabía usted que existe un programa mundial que insta a hospitales a recopilar información sobre agentes patógenos resistentes a los antibióticos? La mayoría de los países de América Latina participan, interesante indagar en los resultados de los países.
¿Qué efecto tiene el uso preventivo de antibióticos en ganadería y agricultura?: La resistencia a los antibióticos vienen incluso por lo que comemos, y no es un discurso vegano o naturalista de los que también hay que cuidarse. 

lunes, 18 de septiembre de 2017

LA INSEGURIDAD ES UN NEGOCIO MONTADO Y DEFENDIDO EN LAS CALLES.

Hace poco más de un mes, varios activistas sociales que trabajan en asentamientos me conmovieron con la afirmación  que alertaba sobre una realidad que los activistas que trabajan en los asentamientos vienen denunciando desde hace años: la droga, en los asentamientos, está despenalizada de hecho. Este comentario, ciertamente más valioso y real que los diagnósticos oficiales que realizan algunos funcionarios desde sus despachos, pone los puntos sobre las íes en el tema que más preocupa por estos días a los uruguayos: la inseguridad.

"El problema no es el asentamiento, sino el narcotráfico".El problema es que el asentamiento funciona como una zona liberada donde se pueden portar o consumir drogas sin que intervenga la fuerza pública. El problema es que el asentamiento es un espacio seguro para los traficantes, que saben que el Estado, no entra en el asentamiento.
Y tienen razón. Los asentamientos son, en realidad, el territorio sometido por los narcotraficantes, que, con absoluta impunidad, instalan "cocinas" (verdaderos laboratorios) de pasta base en los barrios populares e involucran a cientos de personas en la distribución y el consumo de drogas. De pasta base,principalmente.
En los asentamientos de la ciudad y la periferia de Montevideo, el poder devastador del residuo de la pasta base de cocaína (pasta base) hace estragos. Actualmente, el 70% de los jóvenes que viven en los asentamientos consumen pasta base. La cifra es admitida por las madres que luchan para que la droga y el delito no se lleven a sus hijos. Mucho más barata que otras drogas (se puede conseguir una dosis por unos pocos pesos), la pasta base desplazó a la marihuana como droga de inicio y se consume a edades cada vez más tempranas. la pasta base va de la mano de la pobreza y de la desesperanza.



Allí donde falta futuro,la pasta base  gana traficantes y adictos. Y la droga se convierte en moneda de cambio entre delincuentes, que roban (y matan) para obtenerla. Comienzan vendiendo sus útiles escolares y su ropa, siguen con los de sus hermanos, con la plancha o el reloj de la madre. Cuando llegan al delito, ya habían comenzado a vender su propio cuerpo. El resultado es innegable: a mayor consumo de drogas, más aumento de la inseguridad.



El narcotráfico es el gran problema de la inseguridad  y la inseguridad nuestra de cada día es el resultado de la consolidación del tráfico ilegal de drogas en Uruguay, el país que las organizaciones internacionales han elegido por la laxitud de sus controles y la complicidad de sus funcionarios. El país con fronteras descuidadas y cuyo territorio sólo se encuentra radarizado en un bajo porcentaje, facilita la entrada y salida de vuelos clandestinos. Ahora bien: para operar y extenderse, el narcotráfico ha contado, indudablemente, con la protección del poder.
Si las organizaciones criminales vinculadas al narcotráfico operan con tanta impunidad y nos ganan la batalla es porque la corrupción política lo permite y lo posibilita.
La inseguridad no es una sensación, como dicen quienes niegan lo evidente. Es el resultado de una trama mafiosa que combina delito, droga y política y que padecemos todos los que andamos por la calle sin guardaespaldas.
Pero lo cierto es que, para un sector de la política, acabar con la inseguridad no es negocio. Y si no hay voluntad para terminar con el delito es porque se tocan negocios e intereses. Si falta transparencia en el Gobierno, si la Justicia no puede actuar de manera independiente, si los politicos miran para otro lado o esconden sus responsabilidades culpando a los menores, la inseguridad no se supera.
Hay que combatir los circuitos del financiamiento ilegal y control de las fuerzas de seguridad. Hay que transparentar la política para poder transparentar la policía. Sólo entonces tendremos seguridad.

miércoles, 13 de septiembre de 2017

Por Siempre Pablo.

Ricardo Eliezer Neftalí Reyes Basoalto nace en Parral el 12 de julio de 1904. Hijo de don José del Carmen Reyes, de ojos azules muy lindos, dicen, socarrón, la misma risa de Pablo, agricultor de viñedos, trabajador de los diques de Talcahuano y ferroviario en Temuco. La madre, doña Rosa Neftalí Basoalto Opazo, de quien el niño hereda el nombre, era profesora en Parral. Se casa de treinta y ocho años y muere de treinta y nueve, consumida por la tuberculosis, al mes de nacer el hijo, como destinada a cumplir su misión y morir.
"Cuando nací mi madre se moría";   "Madre, he llegado tarde para besarte / para que con tus manos me bendigas", dirá el niño en sus primeros poemas, buscando la imagen de la madre que sólo conoce a través de una vieja fotografía encontrada en un baúl de los Mason, sus vecinos de Temuco. "Era una señora vestida de negro, delgada y pensativa. Me han dicho que escribía versos, pero nuncal los vi, sino aquel hermoso retrato".

El Primer Poema

El padre se casa en segundas nupcias con doña Trinidad Candia Marverde. Era diligente y dulce, tenía sentido del humor campesino, una bondad activa e infatigable. No puede nombrarla madrastra. Ella es su "Mamadre": "Mi boca tiembla para definirte/ porque apenas/ abrí el entendimiento/ vi la bondad vestida de pobre trapo oscuro". También ahora pertenecen a este nuevo hogar sus hermanos Laurita y Rodolfo. Atrás quedó Parral como recuerdo vago, blanco y polvoriento. Es Temuco, su geografía: lluvias, bosques, madera, pájaros, insectos cogidos por los ojos hacia el arca de su curiosidad desmedida. Y son de Temuco las tiendas identificadas con objetos inmensos: zapatos, serruchos, caballos, llaves, olletas para los que no saben leer. Ciudad de incendios, las casas de madera no están preparadas para el verano. Allí entra al Liceo, sus compañeros de apellidos extranjeros "iguales entre los Aracenas y los Ramírez y los Reyes, brillaban con luz oscura los apellidos araucanos olorosos a madera y agua: Melivilus, Catrileos." Y los primeros amores, "los purísimos", ls primeras lecturas: Buffalo Bill, Salgari, y la señora que llegó de las regiones australes con vestidos muy largos y zapatos de taco bajo. Era la nueva directora del Liceo de Niñas...se llamaba Gabriela Mistral. De allí también nace el primer poema "habiendo apenas aprendido a escribir sentí una vez una intensa emoción y tracé unas cuantas palabras semirrimadas, pero extrañas a mí, diferentes del lenguaje diario. Las puse en limpio en un papel, preos de una ansiedad profunda, d un sentimiento hasta entonces desconocido, especie de angustia y tristeza...completamente incapaz de juzgar mi primera producción, se la llevé a mis padres...Les alargué el papel con las líneas, tembloroso aún con la primera visita de la inspiración. Mi padre, distraídamente  lo tomó en sus manos, distraídamente lo leyó, distraídamente me lo devolvió, diciéndome: ¿De dónde lo copiaste?."
El padre quiere para su hijo una carrera dignísima para que se gane la vida. Que sea profesor. La poesía no cabe en su mundo. El muchacho cambia su nombre para poder publicar en diarios y revistas. Renuncia a la herencia de su madre, de Neftalí se va a "Pablo" por le gusta el sonido y "Neruda", tomado del poeta checo Jan Neruda.
Un día el muchacho de tierras adentro conoce el mar: "cuando  estuve por primera vez frente al océano quede sobrecogido. Allí entre dos grandes cerros (el Huilque y el Maule) se desarrollaba la furia del mar. No era sólo las inmensas olas nevadas que se levantaban a muchos metros de altura sobre nuestras cabezas, sino un estruendo de corazón colosal, la palpitación del universo".
Desde entonces el mar es su obsesión. El grumete recoge las olas, la espuma, las costas, caracolas marinas, peces que van cayendo en el continente de su arca. Ya sus cuadernos están llenos de poemas que guarda celosamente su hermana Laura. Algunos arrancan de sus páginas y asoman tímidos en el diario "La Mañana" de Temucho; "Corre-Vuela" (Santiago); "Siembra" (Valparaíso); "Revista Cultural" (Valdivia); "Asteroides" (Cauquenes); "Ratos Ilustrados" (Chillán); "Selva Austral" (Temuco).

El Tren Nocturno
Y llega el momento de dejar la casa paterna con la cabeza "llena de libros, de sueños y de poemas que zumbaban como abejas...con el indispensable traje negro de poeta, delgadísimo y afilado como un cuchillo, entré en la tercera clase del tren nocturno que tardaba un día y una noche interminables en llegar a Santiago". La mano del padre lo despide en la estación como empujándolo a un destino en el magisterio, mientras él se ve conquistando la capital literaria.
En Santiago, divide su vida entre el Pedagógico de la Universidad de Chile donde se nutre de la cultura, se relaciona con intelectuales, con poetas y semipoetas, y su otra vida, su otra realidad de muchacho provinciano pobre, de penurias y hambre. En una pensión de la calle Maruri, desde los crepúsculos hasta los amaneceres, comienza a estructurar su primer libro. Mira por el balcón "el cielo embanderado de verde y carmín, la desolación de los techos suburbanos amenazados por el incendio del cielo".

La Bohemia
En las noches se reúnen los poetas en largas conversaciones enredadas en versos hasta la madrugada. Del frío se defiende con una capa que ferrocarriles proveía a su padre, "de grueso paño gris. Yo la destiné a la poesía". Implanta la moda y todos la usan. Los estudios se postergan y las horas son ocupadas escribiendo poemas en su pobre habitación. Se acerca a la Federación de Estudiantes; la capital le aporta amigos: Alberto Rojas Giménez, Romeo Murga, Tomás Lago, Orlando Oyarzún y tantos otros. El Pedagógico lo presenta a "Marisombra", la sensual niña de la "boina fris", inspiradora de parte del libro en que trabaja. Gana el Primer Premio del concurso de los Juegos Florares por su poema "Canción de la Fiesta". Termina su libreo junto a poemas de intensa desolación ( "Farewell", "El Castillo Maldito", "Tengo Miedo") hay otros de generosa actitud social con la confianza en la palabra poética como transformadora de la realidad. Se publica con el nombre de "Crepusculario" en 1923 cuando Pablo Neruda cuenta con apenas diecinueve años, pero ya el futuro capitán echa a andar las usinas de su barco. Siente que la costas de "Crepusculario" está quedando atrás y se columbran adelante "El Hondero Entusiasta", los "Veinte Poemas de Amor", "Tentativa del Hombre Infinito" y tantos otros...Pero eso forma parte de otra etapa.

martes, 8 de agosto de 2017

Democracia cortoplacista.

Vivimos en la era del gusto por las decisiones discrecionales, en el universo de los cotos reservados, en el auge de la patrimonialización de la política, en la expansión de las desigualdades múltiples y en los desafíos del cambio climático. La mejor respuesta a estos problemas estructurales se perfila en las políticas de largo plazo, de gran alcance, para gestionar los graves obstáculos del presente que se prolongan en el futuro.

Los problemas de miles de uruguayos no pueden resolverse sólo con políticas de la inmediatez, de corto plazo. La democracia cortoplacista retarda las soluciones de fondo. Es la que tenemos desde hace más de treinta años.La distancia representativa entre gobernantes y gobernados se agudiza cuando no funciona el símbolo y la acción del buen gobierno. Su responsabilidad es hacer lo necesario para crecer gestionando los asuntos comunes.
La reconfiguración del sistema político por el que atraviesa el pais desde que se genero el fenomeno Partido de la Gente es un asunto público que alude a pensar acuerdos con escalas temporales más amplias. La política del poder estatal no puede quedar sometida a ningún tipo de intimidación de las corporaciones ni a la invocación de la fatalidad. El Estado y los ciudadanos se tienen que hacer cargo de sus actos y de la buena marcha de las instituciones, para constituir todavía con más fuerza las instancias políticas ante las cuales los dirigentes deberían ser llamados a rendir cuenta.
La blandura del poder judicial, la opacidad y lentitud de sus resoluciones, plantean las cosas en el plano de la responsabilidad jerárquica estatal y en las sospechas de culpas de desgobierno. Aunque sea archisabido, conviene decirlo una vez más, el poder judicial es el poder del Estado que administra justicia en la sociedad, razón crucial por la que no puede escapar de sus responsabilidades.
En la competencia electoral de estos días asoman programas desprovistos de una ética reformista, con escasas diferenciaciones políticas e ideológicas, que adoptan de más en más tácticas en función de cálculos electorales. La escala temporal del largo plazo está muy condicionada por las votaciones frecuentes que aleja a los gobernantes de las políticas de gran alcance.
Las razones del malestar de los ciudadanos son estructurales, razones que calan a fondo sus vidas, y que no pueden ser resueltas definitivamente por un patrón coyuntural de la actividad socio-económica. 
Hay que complejizar a la democracia, innovar la representación, e ir más allá de las elecciones como forma de distribución del poder.
El horizonte de ideas se encoge cuando ya no se piensa en alternativas estratégicas, lo que adelgaza, por tanto, la sustancia democrática. El tema en cuestión es saber si el Estado puede combinar con éxito, a través de sus políticas públicas, los dos caminos necesarios, a veces contrarios, para encausar la decadencia y satisfacer las expectativas de beneficios de corto plazo.
¿Cómo trascender la democracia electiva y marchar hacia el buen gobierno? Numerosas respuestas han puesto el foco en el sorteo político como un modo de enriquecer a la democracia electiva y ampliar las bases de toma de decisiones. La democracia republicana, siempre abierta a las innovaciones y a la actuación autónoma de los ciudadanos, debe evitar que un abultado cronograma  condicione los asuntos públicos en aras del interés general.

Venezuela y el silencio del "progre" Uruguayo.

Obsesionadas históricamente por el cuidado estético, muchas de ellas aspirantes a Miss Universo, a las venezolanas se las critica porque se maquillan mucho. La generalización es injusta porque hay una que no se puede maquillar: la dictadura de Maduro. ¿Por qué entonces cierto progresismo uruguayo insiste en cubrirle el verdadero rostro a Venezuela?

En los últimos días se vio a mucho "progre" vernáculo enunciando la teoría de los dos demonios venezolanos: "el Estado reprimirá un poco, sí. Pero vean qué golpista es la oposición". Con tal de que la Patria Grande no encoja son capaces de hacer contorsionismo argumental. ¿El truco puede fallar para estos escapistas "progres", encerrados en ese baúl con candado que son las imágenes de los motoqueros paramilitares disparando a los opositores en las calles? No, el truco nunca les falla. Ellos escapan de las imágenes porque siempre argumentan frente a su auditorio y sobre todo frente a ellos mismos. Con muy poco esfuerzo les creen y se creen.


¿Por qué? La respuesta la da la neurociencia: el cerebro es perezoso y tomará todos los atajos y hará todas las trampas con tal de no cambiar el "mind frame" o marco mental. Dicho de otro modo: las personas intentan modificar lo menos posible el universo de ideas que los constituyó y que les conformó una identidad. Desconsentir una idea es desconsentirse. Demasiado trabajo.
Si uno les pregunta qué más debería hacer Maduro para que lo consideren un dictador, responderán que Lacalle Pou mandó armar una conspiración contra Sendic. El que quiera girar en esa rotonda argumental con el "progre", que lo haga. Advertencia: el juego termina cuando él te marea.
Salimos de la Patria Grande y nos metemos en la patria chica: Montevideo. En el show de pelotudeses que lleva adelante  Sendic."

“Lo que calla Occidente sobre el terrorismo islámico”

Tienda de velos en el centro de Bruselas. 
El terrorismo islámico golpea no solo en Europa y Estados Unidos, sino también en África, Oriente Próximo y Asia hasta su extremo oriental. Los datos del Departamento de Estado estadounidense indican que unas 20.800 personas —sin incluir a los perpetradores— murieron en 2015 víctimas de ataques terroristas islámicos en todo el mundo. Durante 2016, los recuentos informales cifran los atentados islámicos en más de 2.400 repartidos por 59 países con unas 21.000 víctimas mortales.
Este terrorismo yihadista no es un fenómeno que haya surgido con el nuevo siglo, sino que es fruto de un largo y doble proceso histórico: primero, la colaboración reiterada de las potencias occidentales con grupos extremistas islámicos por intereses a corto plazo sin preocuparse de las consecuencias a largo plazo, y segundo, la promoción mundial del extremismo islámico por parte de Arabia Saudí y los países del Golfo.

Oclusión occidental con los extremistas

Las potencias occidentales han utilizado durante más de un siglo a los extremistas islámicos para combatir en los países musulmanes a las fuerzas políticas seculares consideradas una amenaza para sus intereses geo estratégicos y económicos, pese a que esos extremistas eran aún mucho más hostiles a Occidente. El islam se utilizó también como arma contra los partidos marxistas y comunistas.
El Gobierno británico utilizó a lo largo del siglo XX a los extremistas islámicos para promover sus objetivos internacionales y mantener su capacidad de injerencia en la política nacional o exterior de países claves en el mundo post colonial a través de su uso como fuerzas de choque para desestabilizar Gobiernos, promover golpes de Estado, eliminar líderes incómodos o para apuntalar Gobiernos amigos, como detalla el historiador Mark Curtis en su libro Secret Affairs.

Promoción saudí del extremismo islámico

Desde la década de 1970, Arabia Saudí y los países del Golfo financian con sumas multimillonarias anuales la expansión del salafismo wahabita con el objetivo de convertirlo en la versión hegemónica del islam. El salafismo wahabita, con su interpretación anticuada y yihadista del islam, el adoctrinamiento en el odio religioso y su condena de la democracia y los valores occidentales como incompatibles con el islam, es la base ideológica del autodenominado Estado Islámico (ISIS), Al Qaeda y la mayor parte de los grupos terroristas islámicos existentes. Por motivos económicos, los países occidentales y del resto del mundo se han mostrado pasivos ante esa campaña de proselitismo del islam más extremista, que incluye la yihad como un elemento esencial de la doctrina.
La progresiva radicalización islamista actual y el desarrollo de grupos yihadistas son el efecto acumulado de esa masiva inyección de fondos saudís para la financiación de mezquitas, imanes, centros coránicos, escuelas religiosas, libros, viajes y becas de estudio en la Universidad de Medina. El ejército filipino, por ejemplo, lleva siete semanas —desde el 23 de mayo— intentando recuperar el control de la ciudad de Marawi, tomada por islamistas vinculados a ISIS, y las autoridades indonesias admiten que hay células de ISIS en casi cada provincia.

Denuncia musulmana contra el extremismo saudí

El papel del salafismo wahabita como responsable de la actual erupción del yihadismo a escala mundial ha sido denunciado incluso por la organización juvenil musulmana más grande del mundo, Gerakan Pemuda Ansor. Esta organización indonesia destacó en una declaración institucional del pasado 23 de mayo que los más de 50 años de “proselitismo saudí” y “adoctrinamiento de los musulmanes en el odio religioso” están “intrínsecamente conectados” a la actual ola de extremismo y terrorismo.
Los servicios de inteligencia alemanes, en un informe filtrado en diciembre por el periódico Süddeutscher Zeitung, advertían de que ese proselitismo del salafismo wahabita constituye una estrategia a largo plazo para influir en Europa y en el resto del mundo y “forma parte de la política exterior” de Arabia Saudí y los países del Golfo. Entre las organizaciones responsables de la expansión del salafismo en la UE, destacaban la saudí Liga Mundial Musulmana, la kuwaití Sociedad para la Revitalización del Legado Islámico —prohibida en EE. UU. desde 2008 por su apoyo a organizaciones terroristas— y la catarí Fundación Caritativa Eid.

Aliados que financian el terrorismo

A pesar de ser teóricamente aliados de Occidente, Arabia Saudí y los países del Golfo no solo financian el extremismo islámico, sino también el terrorismo yihadista. Arabia Saudí y la élite del país han estado financiando Al Qaeda desde Afganistán a sus posteriores actividades en Irak, Siria y Yemen. Un documento del Departamento del Tesoro de EE. UU. prueba la financiación saudí de grupos terroristas al menos hasta la primera mitad del 2006. La secretaria de Estado Clinton se quejaba en 2009 en un cable diplomático filtrado por WikiLeaks de que los saudís seguían financiando a grupos terroristas y en un correo electrónico de agosto de 2014 indicaba que Arabia Saudí y Catar seguían facilitando apoyo logístico y financiero clandestino a ISIS y otros grupos extremistas.
Asimismo, la primera ministra británica mantiene secreto un informe sobre la financiación del terrorismo islámico en Gran Bretaña encargado por el anterior premier en diciembre de 2015 para no perjudicar las relaciones con Arabia Saudí y los países del Golfo, cuyos petrodólares son esenciales para el sector bancario británico y la City londinense, además de los multimillonarios contratos de exportación de armamentos —más de 3.800 millones desde 2015 solo a Arabia Saudí—.
Hasta Turquía, miembro de la OTAN, estuvo facilitando apoyo a ISIS, Al Qaeda y otros grupos yihadistas en Siria y colaborando con el contrabando de petróleo de ISIS. Ankara incluso prohibió a EE. UU. el uso de bases en Turquía para atacar a ISIS y solo cedió en julio de 2015 después de que Washington obtuviera abundantes pruebas documentales de la colaboración del régimen turco con ISIS en una operación comando en Siria.
Alianzas británicas con los extremistas
Gran Bretaña ya empezó a finales del siglo XIX y a principios del XX a instrumentalizar y a potenciar la radicalización de los grupos y las comunidades musulmanas en la India colonial para debilitar el secular movimiento independentista indio. Como consecuencia de esa política se derivó la partición de India, el nacimiento de Pakistán —‘tierra de pureza’—, las sucesivas guerras con India y el apoyo del Estado paquistaní de diferentes grupos terroristas islámicos como una herramienta de su política exterior, como Lashkar-e-Taiba —‘ejército de los puros’—.
Gran Bretaña contribuyó decisivamente al actual auge del extremismo islámico cuando traicionó a su aliado de la Primera Guerra Mundial contra el Imperio otomano, el moderado rey hachemita Husein ben Ali, y apoyó a Abdelaziz Bin Saud, que se hizo con el control de los lugares santos de La Meca y Medina y conquistó Arabia de 1920 a 1932. El Gobierno británico no dudó en apoyar la expansión saudí pese al carácter extremo de su ideología wahabita, las masivas matanzas contra la población civil y el uso del terror como herramienta de dominación —la guerra causó 400.000 víctimas y un millón de exiliados— y pese al precedente de las matanzas del primer reino saudí a finales del siglo XVIII y principios del XIX, descritas por Ali Bey en sus Viajes.
Winston Churchill, secretario de Colonias y después ministro de Finanzas en esa época, fue uno de los mayores defensores de Bin Saud porque era “absolutamente fiel” a Gran Bretaña, aunque en 1921 describía su régimen ante la Cámara de los Comunes como “sediento de sangre”. Churchill, ya como primer ministro, incluso consideró en mayo de 1941 otorgar al rey saudí la tutela de Jordania e Irak. A partir de 1945, EE. UU. sustituyó a Londres como principal potencia protectora de Arabia Saudí.
Contra Nasser y Mosaddegh
Tras la Segunda Guerra Mundial, Gran Bretaña, Francia y EE. UU. apoyaron y financiaron a los Hermanos Musulmanes, organización fundada como grupo terrorista por Hasán al Banna en 1928 para combatir a los movimientos nacionalistas árabes seculares, los partidos de izquierda y en especial al carismático presidente egipcio, Gamal Abdel Nasser, aunque la organización era virulentamente más antioccidental que los nacionalistas árabes. La colaboración occidental con los Hermanos Musulmanes incluyó la financiación de intentos de asesinato de Nasser.
Otro momento clave de la alianza de Gran Bretaña y EE. UU. con los islamistas fue la operación para derrocar al Gobierno democrático de Mohammad Mosaddeq en Irán en 1953 porque perjudicaba los intereses petrolíferos occidentales. El MI6 británico y la CIA norteamericana financiaron al clérigo chií y a la organización terrorista Fedayines del Islam para atacar al Gobierno y crear disturbios contra Mosaddeq. Aunque a corto plazo EE. UU. y Gran Bretaña preservaron sus intereses económicos y petrolíferos, el golpe reforzó el poder de los ayatolás y ha conducido a que en la actualidad haya en Irán una república islámica en lugar de una democracia secular.

Afganistán y sus secuelas

La connivencia de las grandes potencias occidentales con el extremismo islámico alcanzó su cénit durante la guerra de Afganistán, en la que se financió y armó a múltiples grupos yihadistas, como Al Qaeda, Hermanos Musulmanes e Hezbi Islami, y a extremistas como Osama bin Laden y Gulbudin Hekmatiar no solo para luchar en Afganistán, sino para realizar ataques terroristas en el interior de las repúblicas soviéticas de Uzbekistán y Tayikistán. Londres y Washington iniciaron el respaldo a los extremistas en Afganistán contra el Gobierno de Kabul antes de la invasión soviética. El objetivo era provocar el despliegue militar soviético y crear “el Vietnam de la URSS”, como reconoció posteriormente el consejero nacional de seguridad del presidente Carter, Zbigniew Brzezinski. En todo este operativo intervinieron activamente Arabia Saudí, Pakistán y Egipto.
Tras la retirada soviética de Afganistán, la semilla del extremismo islámico se expandió con el retorno a sus países de los combatientes islamistas, entrenados en el combate y los explosivos e ideologizados en la yihad, el salafismo wahabita y el integrismo de los Hermanos Musulmanes.
En 1989, un golpe militar islamista dirigido por Omar al Bashir derrocó al Gobierno democrático en Sudán y estableció un Estado islámico. Al Bashir está acusado de genocidio y crímenes contra la humanidad por el Tribunal Penal Internacional. En Argelia, los radicales se organizaron en el Frente Islámico de Salvación y el Grupo Islámico Armado (GIA) en la posterior guerra civil argelina (1991-2002). En Egipto, mientras los Hermanos Musulmanes ganaban peso político y social, los grupos yihadistas comenzaron a multiplicar los atentados terroristas desde 1990. Inicialmente, el principal grupo era Al-Gama’a al-Islamiyya —El Grupo Islámico—; después aparecieron otros grupos vinculados a Al Qaeda y, más recientemente, a ISIS.
El arraigo de yihadistas de Al Qaeda en Yemen —y ahora también de ISIS— se remonta a la década de 1980, cuando Gran Bretaña, EE. UU. y Arabia Saudí diseñaron y financiaron una campaña de bombas y ataques terroristas contra el Gobierno marxista de la antigua colonia británica de Yemen del Sur.

Londres se convierte en Londistán

El yihadismo, robustecido exponencialmente durante la guerra de Afganistán, comenzó a alcanzar a Europa en forma de ataques terroristas en 1995 con los atentados del metro de París y la bomba en el restaurante El Descanso de Madrid mientras el Gobierno británico persistía en su política de usar a los extremistas islámicos como herramienta de su política exterior y como fuente de información. De este modo, Londres se convirtió en Londistán, denominación atribuida a los servicios de inteligencia franceses por la pasividad gubernamental con los grupos islamistas, que organizaban atentados en otros países desde la capital británica sin ser molestados.
Hasta los ataques de 2001 en EE. UU., tuvieron una base y un centro propagandístico en Londres los grupos terroristas Al Qaeda —disimulada tras el Comité de Asesoramiento y Reforma—, el GIA argelino y Yihad Islámica Egipcia, entre otros. Crispin Black, exasesor de inteligencia en el gabinete del primer ministro, reconoció que existía el acuerdo tácito de que esos grupos no actuaban en territorio británico a cambio de tolerar sus actividades,
Según el antiguo jefe de la policía metropolitana, los extremistas islámicos enviaron hasta 2005 a unos 3.000 británicos a combatir la yihad en diferentes territorios: Argelia, Afganistán, Yemen, Irak, Cachemira, Chechenia… Esos grupos contaron con la ayuda hasta 2003 del imán Abu Hamza al Masri y la mezquita de Finsbury Park, por ejemplo, que organizaban entrenamientos con fusiles de asalto por el país e incluso dentro de la propia mezquita. Otros 850 yihadistas británicos han partido en los últimos años a combatir en Siria.
Fuente: The Economist
Francia no logró que Gran Bretaña concediera la extradición de Rachid Ramda, cerebro en los atentados del GIA en el metro de París de 1995, hasta diciembre de 2005, después de los atentados de Londres. Abu Qatada, líder de Al Qaeda en Europa, no fue molestado por la policía británica hasta 2003 y solo tras las presiones de Washington. La subestimación británica del peligro que planteaban los extremistas islámicos en su territorio facilitó los atentados de 7 de julio del 2005 en el metro de Londres.

Bases radicales en Europa

Mientras el Londistán ofreció una plataforma para promover el extremismo islámico en Europa y el mundo, la progresiva implantación del salafismo en los barrios de la inmigración —promovida por Arabia Saudí y Catar— creó una tupida red social de protección en la que los yihadistas europeos podían moverse sin riesgo de ser denunciados, como demostró Salah Abdeslam en Bruselas durante los cuatro meses posteriores al atentado de París en noviembre de 2015 antes de ser finalmente detenido.
El triunfo del salafismo en los barrios de la inmigración supone la ruptura total de esas comunidades con la sociedad europea de la que reniegan y un repliegue identitario islamista sobre sí mismo, señala Gilles Kepel en Terreur dans l’Hexagone. La pérdida masiva de empleos en esos barrios con la crisis facilitó aún más la penetración del salafismo y su utopía islámica, que condena la democracia como una idolatría, porque la soberanía solo pertenece a Alá —no al pueblo o al Parlamento— y la única ley posible es la sharía, que emana del Corán y los dichos y hechos de Mahoma. Los salafistas radicales, además, dan un aval religioso a los atentados al justificar con citas coránicas la muerte de infieles para expandir el islam.
A causa de la expansión del salafismo, el 4% de los musulmanes en Gran Bretaña simpatizan con quienes cometen actos terroristas como forma de protesta política. Con una población musulmana de 2,8 millones en Gran Bretaña, eso supone que hay 112.000 personas que simpatizan con los terroristas y que pueden ofrecerles apoyo y protección. Los servicios de inteligencia británicos reconocen tener identificados a 23.000 islamistas radicales en el país. Esos mismos círculos sociales de ayuda a los yihadistas existen en Francia, Bélgica, Alemania y España, como han revelado los sucesivos atentados y complots desarticulados, las redes de envío de combatientes a Siria y las numerosas mezquitas clausuradas por vínculos terroristas.

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